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Ganar una mayor sensación de amplitud y conseguir más luz en tu vivienda es fácil si sabes cómo.  Derribar una pared es una manera sencilla de lograr una mayor continuidad en la estancia, y para ello lo primero que tenemos que tener en cuenta es si la pared que queremos perder de vista se trata de un muro de carga o no.

Modificar la estructura de un hogar es un tema muy serio QUE DEBE SER LLEVADO A CABO POR PROFESIONALES, sin embargo, existen diversos trucos que nos ayudarán a intuir si podríamos eliminarlo o no.

En primer lugar tenemos que tener en cuenta el grosor de la pared, puesto que si se trata de un muro de carga, estos están construidos con hormigón armado, por lo que son más gruesos que los tabiques y paredes.

En segundo lugar el apoyo, ya que los muros de carga se apoyan sobre la cimentación.

En tercer lugar, la repetición de la misma pared, es decir, si la vivienda consta de varias plantas y en todas ellas el muro se encuentra en la misma posición y con un grosor idéntico, estamos ante un muro de carga.

Y en cuarto y último lugar, si la estructura está formada por vigas y viguetas visibles (mostrando claramente el muro en el que se apoyan) es que se trata de un muro de carga.

Si finalmente no se trata de un muro de carga, un profesional podrá eliminarlo sin problemas. El precio aproximado rondará los 250 euros de media para una pared de 2,40 metros de alto y 2,60 metros de largo.

Sin embargo, si se trata de un muro de carga no tiene porqué ser imposible eliminarlo, pero en este caso, un profesional necesitará colocar otro elemento estructural (normalmente una viga de madera o de acero) que logre sustituir la función del tabique que hemos eliminado. No obstante, si la casa se encuentra dentro de una comunidad de propietarios, será necesario pedir la autorización de estos.