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¿Estás pensando en vender tu casa para comprar otra, pero no dispones de mucho dinero?


La permuta de viviendas es tu solución, ya que permite el cambio de viviendas entre dos particulares sin necesidad de dinero.


Aunque… antes de todo deberás saber qué es permutar una vivienda.


La permuta de vivienda, como queda recogido en el artículo 1538 del Código Civil, es un contrato por el que ambas partes se obligan a intercambiar sus viviendas. A su vez, este contrato se diferencia del de compraventa debido a que con el primero no se necesita un intercambio de dinero, mientras que con el segundo sí, así como que mientras que con el segundo no se necesita que las dos viviendas sean tasadas en un valor similar, es una condición indispensable para el primero.


Ahora bien… ¿cómo se realiza la permuta de vivienda?


En primer lugar deberás acordar el precio de ambas viviendas, para más tarde, una vez os hayáis puesto de acuerdo, firmar una escritura de permuta ante notario.

En tercer lugar, esas escrituras habrá que inscribirlas en el Registro de la Propiedad. Aunque, antes de todo, te recomendamos que compruebes que efectivamente el otro particular es el propietario de la vivienda, así como que no tiene ninguna carga, como una hipoteca. Además, deberás solicitar el último recibo del IBI, para asegurarte de que tampoco cuenta con ninguna deuda frente a la comunidad de propietarios, y que se encuentra al corriente de pago.


Y... ¿qué pasaría si la otra vivienda tiene una carga hipotecaria?


Como en una permuta de vivienda no existe un intercambio monetario, en el caso de que una de las viviendas estuviera hipotecada, el valor de esa vivienda será el resultado de la resta entre su valor en el mercado, menos  la hipoteca que queda pendiente. Es decir, si tu vivienda está tasada en unos 180.000€, pero te queda una  hipoteca de 50.000€, solo podrás optar por una casa de unos 130.000€, e igual para el caso contrario (si  quieres optar por una casa de un valor superior al resultado de la resta que veníamos comentando, tendrás que realizar un contrato de permuta junto a uno de compraventa).


Además, antes de terminar, tenemos que comentar que primero, la permuta de una vivienda hipotecada, no hará que esa carga desaparezca, sino que se realice un cambio de titular o incluso, llegado el caso, de entidad. Segundo, también tendrás que hacer frente a otros gastos en forma de impuestos, como el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, la plusvalía municipal, o la diferencia patrimonial del IRPF.